EL MOVIMIENTO JUAN XXIII EN ECUADOR

Un sacerdote de origen español, el Padre Gabriel, que vivió su retiro en Puerto Rico, le dieron el pase a Perú y, luego de pasar una serie de inconvenientes, convence al Obispo para celebrar un retiro en Lima – Perú, y catorce años más tarde del nacimiento del Movimiento, por gracia del Señor, en el mes de mayo de 1987, el Movimiento empieza su actividad en Perú con la ayuda de los hermanos de Puerto Rico y varios hermanos peruanos que ya habían vivido su retiro.

En el primer retiro de mujeres en Tumbes-Perú, noviembre de 1993, la Hna. Emico de Peralta tiene esta maravillosa experiencia, ella era residente de Aguas Verdes y mantenía negocios con ecuatorianos.  Motivada por la vivencia y, luego de mucha insistencia, convence al párroco de Huaquillas, Padre Mauricio Cuenca, quien lleva a un grupo de nueve personas, entre hombres y mujeres, a vivir un retiro simultáneo en la ciudad de Chepen y San Pedro de Lloc (Trujillo), el 9 de diciembre de 1993.  Aprovechando que se daba un retiro en Tumbes, el Padre Mauricio se contacta con los dirigentes del Movimiento en Lima-Perú, para visitar al Obispo de la Diócesis de Machala, Monseñor Néstor Herrera, a fin de pedirle autorización para dictar los retiros, quien aprueba pero no en Huaquillas sino en Pasaje y bajo la vigilancia del Padre Jaime Castro, ya que el Padre Mauricio estaba recién ordenado, dándose así el primer retiro de varones en la ciudad de Pasaje, provincia de El Oro, el 4-5-6 de junio de 1994, contando con el apoyo de hermanos retiristas de Puerto Rico y Perú. De esta manera llegó el Movimiento Juan XXIII a nuestro país.  Actualmente está presente en todas las provincias y en la mayoría de parroquias de las Arquidiócesis, Diócesis y Vicariatos del Ecuador.

En la actualidad, el Movimiento de Retiros Parroquiales Juan XXIII tiene una presencia reconocida y autorizada en varios países como: Puerto Rico, Perú, República Dominicana, Ecuador, Honduras, Estados Unidos, Italia, España, Colombia, El Salvador, Cuba, Chile, Nicaragua, Inglaterra, Haití, Uruguay, donde realiza su labor evangelizadora en comunión y armonía con la Iglesia y sus Pastores.

EL MOVIMIENTO JUAN XXIII EN GUAYAQUIL

Era el año de 1995 cuando el hermano Iván Ortiz tuvo la oportunidad de vivir su retiro Juan XXIII en Huaquillas. Pocos días después lo visitaron unos amigos Milton Matute y Cristóbal Cobos, que fueron a invitarlo para salir a divertirse un poco y, durante el diálogo, les decía a sus amigos que había vivido un retiro en el Movimiento JUAN XXIII, a lo que responde Milton que él también lo había vivido en Chepec–Perú, y total, en lugar de salir a farrear, se quedaron horas hablando de esa maravillosa experiencia… querían continuar manteniendo esa emoción y poder así cambiar sus vidas.

Deciden ir a alcohólicos anónimos porque ellos se identificaban así, asistieron algún tiempo y de allí nace la idea de formar el Movimiento en Guayaquil.  Empiezan a visitar algunas Iglesias y nadie les hacía caso, hasta que el hermano Milton recuerda al P. Eliécer Pérez, quien lo había casado. Se dirigieron a la ciudadela El Paraíso donde el Padre Eliécer era el párroco, los atendió y le platicaron todo lo que habían vivido y de sus inquietudes de abrir el Movimiento en Guayaquil, los comprendió y les cedió un salón pequeño para que allí se reúnan los días lunes.

Luego comenzaron a buscar a los retiristas. En ese tiempo había la guerra entre Ecuador y Perú,  por lo que habían emigrado muchos Orenses hacia Guayaquil,  eran unos 15 hermanos que asistían a las reuniones en donde el P. Eliécer les daba estudio Bíblico;  allí pasaron unos dos meses más o menos.  El hermano Iván decide empezar a viajar a Machala donde funcionaba la Escuela de Formación del Movimiento en esa Diócesis, sus suegros lo acompañaban todos los martes. Continuaron así por cuatro o cinco meses.  Sin embargo, un buen día el hermano Iván conversando con el hermano Oscar Ochoa, le dijo que ese martes no iría a escuela porque estaba cansado de viajar, entonces el hermano Oscar le dijo que si ahora ponía una excusa y no iba, luego sería más fácil buscar otras excusas para no ir.  Estas palabras lo hicieron reflexionar y decidió continuar viajando a Machala para formarse.

En una de esas reuniones en la escuelita, el Hno. Walter Ruiz, Presidente Nacional en esa época, le decía que ya no debería viajar por ser muy riesgoso el viaje, es así como comenzaron a darles 3 fichas para los retiros en Machala.

Las primeras fichas fueron para los Hnos. Cristóbal Cobos, Felipe Cárdenas y Manuel Pilay. Posteriormente la Hna. Esperanza Buele, los invita para asistir a las misas en la Iglesia San Miguel Arcángel en Sauces I, en cuya parroquia el P. César León Barahona era el Párroco. “Hablamos con él y nos aceptó para reunirnos allí también los días jueves, algunos hermanos se enojaron y no quisieron asistir a Sauces I”, entonces nos quedamos un solo grupo cuyas reuniones eran en la casa Parroquial del P. César.

En una de esas reuniones se organizó el primer cuarto día para los 3 hermanos que habían vivido el retiro con las primeras fichas que le habían dado a Guayaquil.  Se lo hizo en la terraza de la casa del hermano Carlos García, y “nuestra cafetería fue una coca cola con galletas ricas”, dice sonriente el hermano Iván Ortiz cuando lo comentaba.   Luego se formó una directiva quedando como presidente el Hno. Carlos García, Vice-presidente el Hno. Cristóbal Cobos, Secretaria la Hna. Nena Cobos y tesorero el Hno. Iván Ortiz.

Cuando se le informó del particular al Hno. Walter Ruiz, él les manifestó que así no se puede formar el Movimiento,  porque esto lo tiene que hacer la Directiva Nacional, ya que todo tiene que ir por el orden regular.  Luego llamó al Hno. Iván para dialogar y le dijo que ya que al único retirista que conocía en Guayaquil era él, porque siempre viajaba a la escuelita y, luego de darle muchas explicaciones, lo nombra Presidente encargado.  Al cabo de aproximadamente un año, se dan las elecciones diocesanas, siendo elegido el hermano Iván Ortiz Ochoa como Presidente Diocesano de la Arquidiócesis de Guayaquil.

Continúan con su perseverancia y es así que los días 13, 14 y 15 de Noviembre de 1.996, se realizó el primer retiro en el colegio Nacional Durán – en el cantón del mismo nombre, para lo cual vinieron hermanos de la Diócesis de Machala para apoyar a realizar el primer retiro de la Arquidiócesis de Guayaquil. Así, se continuó realizando dos retiros cada año; a medida que se iba creciendo, se iban aumentando los retiros. Las reuniones seguían en la Iglesia San Miguel Arcángel estando como Presidente Parroquial el Hno. Carlos García, luego se formó la primera  parroquia rural que fue en el Km. 26 de la vía Durán-Tambo, “Virgen de Fátima”, quedando como presidente el Hermano Máximo Rubianes, dando así inicio al crecimiento del Movimiento en la Arquidiócesis de Guayaquil.